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sábado, 10 de noviembre de 2007

La bolsa de la compra

Me vais a permitir que me salga del tema gastronómico que atañe directamente a este blog para hablar de la economía a pequeña escala que representa la bolsa de la compra. Os habreis dado cuenta que las últimas semanas el precio de los productos básicos de alimentación se ha incrementado más de un diez por ciento. Al principio se tomó como excusa del alza de los precios la demanda de cereales que hacían los productores de biocombustible. Cuando subió la leche tuvieron la caradura de decir que la fuerte demanda de este producto en China impulsaba los precios hacia arriba. Cuando empezaron a incrementar su precio las cebollas, las zanahorias y otro vegetales se dijo que era culpa del petróleo. Al socaire de los cereales los ganaderos subieron sus precios y así un efecto dominó que estas Navidades estallará con toda su virulencia. Dios nos coja confesados.
No vamos a entrar la valoración de esta escalada de "caradurismo" sino en la forma de paliar los efectos en el área de alimentación que se lleva según la OCU el 35% del presupuesto familiar. Cada vez la gente tira más de tarjeta de crédito para llegar a fin de mes y, aunque inconfesablemente, los niveles de ahorro no sólo no crecen , sino que ya deben andar en números rojos. Si seguís los siguientes consejos podreis ahorrar hasta un 30% en la bolsa alimentaria.

  1. Planificar, dedicad media hora a la semana a elegir las recetas que preparareis y los ingredientes que necesitareis comprar. Haced una tabla comparativa y observad si hay ingredientes que se pueden utilizar en múltiples recetas. Por ejemplo, compramos un brick de caldo de pescado para hacer la paella del domingo. Utilizamos la mitad. Con la otra mitad podemos hacer una sopa el miércoles. Comprobar las cantidades o medidas de cada ingrediente y comprad lo justo y necesario, especialmente si son productos perecederos. Muchos supermercados empaquetan lotes de productos, "nos hacen comprar" 8 peras cuando realmente vamos a comer sólo 4 a la semana y nadie nos garantiza que al cabo de 7 días el resto de peras estén todavías aptas para el consumo. La peor planificación es la que aún teniendo la nevera llena no tenemos los ingredientes necesarios para preparar la comida.
  2. Utilizar el congelador de manera inteligente. Por ejemplo, las verduras congeladas prácticamente no sufren ninguna manipulación - ni aditivos ni colorantes - y son casi más sanas que la frescas ya que pasan de la planta a la bolsa de congelados en un tiempo record (todo sea dicho con la suficiente generalización). Si tenemos bolsas con cebolla cortada y congelada, pimiento verde y rojo, habas etc podremos dosificar perfectamente la cantidad que necesitamos y gastaremos mucho menos. Haced la prueba y vereis como pasais de comprar muchas verdura fresca a tener sólo la necesaria. Y con otras ventajas : el ahorro de tiempo tanto a la hora de cocinar como de hacer la compra. Si cocinamos en abundancia podremos congelar el sobrante y repetir el festín otro día. ¿Qué más nos da cocinar cuatro raciones en lugar de dos ? Y extremadamente importante es la compra con antelación. Comprad la carne y el pescado de Navidad antes de que suba o llegareis a pagar hasta un 60 ó 100% más según el producto. Para lo que no sirve el congelador a la hora de ahorrar es para mantener comida precocinada. Eso sí que es un despilfarro. No permite controlar la composición, no es del todo sana (se recomienda no consumir más de dos o tres veces al mes) y además cara, muy cara. Un plato preparado es unas 5 ó 6 veces más caro que preparado por vosotros mismos.
  3. Comparad antes de comprar. Hay una enorme diferencia entre hacer la compra en una u otra cadena de alimentación. La OCU ha llegado a calcular que se puede pagar hasta 1800 euros más. Mercadona y Carrefour van a la cabeza en cuanto a ahorro y no es de extrañar porque son las dos mayores cadenas de alimentación de España y aprovechan su arrolladora capacidad de compra para trasladar un ahorro positivo al cliente.
  4. Diferenciar entre lo supérfluo y lo imprescindible. Una bolsa de la compra con patatas, huevos, pan, harina, puerros, zanahorias, etc todavía es asumible por muchas economías domésticas pero el presupuesto se dobla si llenamos el carro con galletitas, yogurcitos y zumitos que se basan en campañas de marketing de muy dudosa credibilidad. ¿Por qué comprar una galleta rica en omega 3, que se le ha añadido y nadie nos dice si podremos asimilar correctamente, cuando es más sencillo comprarse un jurel y ponerse hasta las cachas de omega 3 del de verdad ? Lo mismo con la leche con calcio añadido y con tanta comida con mucha ingeniería de marketing que nos invade.
  5. Lo caro puede resultar barato, tal y como ocurre con el aceite virgen de oliva. Aunque parece excesivo emplear en frituras el aceite virgen de oliva hay que decir que es el aceite que resiste mejor la reutilización, pudiéndose emplear hasta 5 veces. Teniendo en cuenta que el resto de aceites sólo pueden hacerlo dos veces como máximo, en realidad si haceis muchas frituras resulta que el precio real es la mitad del que indica la etiqueta. Por otro lado el aceite virgen de oliva penetra menos en el alimento evitando la sensación de pesadez que otros aceites producen. Y es más natural. Es prácticamente el zumo resultante de exprimir las aceitunas.
  6. Elegid correctamente las recetas que vais a preparar en función de su facilidad de preparación, su coste y sobretodo si es una dieta equilibrada. Las dietas equilibradas muestran los siguientes porcentajes :
  • 55-60% de la energía deben aportarla los hidratos de carbono
    el 10% como máximo de hidratos de carbono simples (de absorción rápida, azúcares)
  • 25-30% de la energía deben aportarla los lípidos
  • 7-8% de ácidos grasos saturados
  • 14-15% de ácidos grasos monoinsaturados
  • 7-8 % de ácidos grasos poliinsaturados
  • 12-15% de la energía deben aportarla las proteínas
    6-7.5% proteínas de origen animal
    6-7.5% proteínas de origen vegetal

Esto se traduce en un primer plato que nos produce saciedad y un segundo plato que nos aporta proteína pero que puede ser tan parco como 50 gramos de carne, acabando con un postre que puede ser una o dos piezas de fruta o un postre dulce no mayor que un flan. Si esto lo expresamos en un menú tendríamos por ejemplo un primer plato de pasta, luego una pieza de carne de 50 gramos acompañado de brócoli al vapor y finalmente dos melocotones. Si pensamos que una bandeja de escalopín de ternera de 400 gramos cuesta 5 ó 6 euros, la pasta puede tener un precio de 0.5 euros y los melocotones de 0.8 euros tendremos un coste total por ración de 2 euros. De hecho es menos caro comer equilibradamente que hacerlo de forma desordenada. Más adelante hablaremos de menús equilibrados ya teniendo en cuenta la ingesta de calorías.

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