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viernes, 19 de marzo de 2010

Adicción a las berenjenas de Almagro

Si estáis esperando un artículo racional y científico de la berenjena de Almagro váis listos. Porque confieso que soy un adicto a la berenjena de Almagro y mi relación con ella es puramente pasional. A pesar de que me maltrate. No me resulta fácil conseguirla. Por alguna razón ha ido desapareciendo de los anaqueles de mis supermercados que prefieren las marcas blancas de encurtidos sin corazón. Tal vez no tienen demanda, al menos por la zona de Barcelona. Lo que hace la ignorancia.
Las descubrí siendo muy joven. Recuerdo que mi madre compró una lata por equivocación. Al primer bocado - con cierta prevención, son bastante feas, todo hay que decirlo - descubrí un sabor entre ácido y amargo que hace poco supe se debía a la fermentación láctica que se practica con ellas y que me dejó abrumado. A partir de ese momento pensé que era un producto único, que tenía un sabor inigualable. Podéis decir que estoy zumbado, pero estoy seguro que si en el extranjero se conociera mucho mejor se generarían pasiones aún más encendidas. Imaginaos que en la famosa Wikipedia sólo existe en idioma español. Es el aperitivo ideal, el que realmente abre el apetito desde la ligera amargor. Tal y como debe ser un aperitivo. Despierta el hambre por ella y para los alimentos que la siguen.
Durante mucho tiempo creía que era el único enamorado de esta hortaliza diminuta y sabrosa, autóctona y exclusiva del Campo de Calatrava. Un extraño al que nadie comprendía. Hasta que conocí a un valenciano durante el servicio militar con la misma adicción al que sorprendí una vez abocado en extasis sobre una lata de berenjenas a las que cazaba por el rabo dentro del aliño. Estabamos convencidos de que era el mejor encurtido y yo al menos, sigo pensando lo mismo. Supongo que somos miles. Y tú, ¿que piensas de las berenjenas de Almagro? Si no la conocéis os las recomiendo fervientemente, merecen la pena. Ah, y aclaro que éste no es un artículo publicitario. Una loa así no la haría ni por el jamón de Jabugo.

2 comentarios:

  1. Adoro las berenjenas de Almagro y, afortunadamente, en Madrid las encuentras por todas partes (incluidas las tiendas de variantes y salazones, que son una de mis debilidades). Tienen una ventaja añadida: además de estar riquísimas, son muy bajas en calorías.

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  2. Comparto tu opinión y tu adicción. Yo, además me bebo el caldo (si mi mujer no me ve) que también me encanta. Las mejores marcas, para mi gusto, son "Antonio" y "La Plaza". El año pasado decidí hacerlas yo mismo y como trabajo en Mercamadrid me salen gratis. A la segunda vez acerté de pleno y ahí te mando mi receta, que puedes incorporar a tu blog si quieres. Para encontrarlas habla con cualquier frutero de tu zona, que si no las tiene te las podrá conseguir. Para ajustarlas a tu gusto rectifica los ingredientes. Yo me puse "morao" y ahora comienza la temporada. Disfrútalas:

    BERENJENAS DE ALMAGRO Por El Defensor de la Fruta

    Ingredientes
    1 Kg de berenjenas pequeñas o medianas (mejor que grandes).
    250 ml.de vinagre.
    1 l.de agua.
    1 Cucharada de cominos.
    1 Cucharada de orégano.
    1-2 Cucharadas de sal.
    4 Dientes de ajo.
    4 hojas de laurel.
    1-2 Cucharadas de pimentón de la Vera
    Aceite (1 chorrito)

    Preparación
    1. Se lavan las berenjenas, se limpian quitándoles las “barbas” y cortándoles casi todo el rabo. Se les hace un corte por la mitad (longitudinal), si son pequeñas. Poner dentro del corte un trozo de pimiento rojo asado o seco (y/o guindilla) y atravesar la berenjena con un palito de hinojo o un palillo para sujetar el pimiento (esto es opcional, pero le da un buen sabor). Si son grandes, se parten por la mitad.
    2. En una cacerola grande se echa el agua, el vinagre, el pimentón, un chorreón de aceite y las hojas de laurel. Si te gustan un poco picantes puedes echarles unas cuantas cayenas (guindillas pequeñas).
    3. En un mortero, se echan los ajos, los cominos, el orégano, la sal y se machaca todo junto. Después lo echamos a la cacerola, añadimos las berenjenas y las cubrimos si hiciera falta añadiendo agua. Las ponemos al fuego, cuando rompa a hervir lo tenemos 10-15 minutos, dependiendo de si las berenjenas son grandes o pequeñas. Trascurrido ese tiempo se retiran del fuego y se dejan enfriar. Se echan en algún recipiente apropiado, se cuela el caldo de la cocción y se le añade hasta que estén totalmente cubiertas. Ya solo queda esperar 6-7 días para que cojan todo su sabor.

    UN TRUQUILLO. Cuando se pongan a hervir ponerles encima un plato o algo similar para que hiervan todas sumergidas, sino las que queden asomando por encima del agua pueden quedar un poco duras.

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