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viernes, 30 de noviembre de 2012

Pechugas de pollo rellenas de queso con bacon (receta de Navidad)

Esta es una receta muy sencilla y barata que además se realiza en el horno requiriendo un tiempo de preparación muy corto, ideal para las próximas fiestas navideñas.

INGREDIENTES :

1 pechuga de pollo deshuesada y entera por comensal
Queso parmesano o provolone para el relleno (unos 50 gramos por pechuga)
4 tiras de bacon por pechuga

A partir de aquí los ingredientes se calculan para 4 comensales :

4 zanahorias
2 cebollas grandes
Un  vaso de de vino tinto (250 ml)
Un vaso de agua (250 ml)
Aceite virgen extra de oliva (2 cucharadas)
Sal
Pimienta
Harina de trigo
Hilo para atar carne asada


Abrimos las pechugas por la mitad y las rellenamos con el queso. Cerramos las dos mitades y las envolvemos con las tiras de bacon de manera que la pechuga quede completamente encerrada. Esta técnica es francesa y se utiliza para evitar que la carne de ave quede demasiado seca cuando se hace al horno.
A continuación es conveniente atar la carne para que no pierda la forma y el bacon quede bien apretado a la pechuga. 

En una fuente de barro o similar que pueda ir al horno incorporamos las cebollas y las zanahorias cortadas en juliana añadiendo el aceite, el agua y el vino. Salpimentamos.

Sobre la cama de verduras colocamos las pechugas e introducimos al horno precalentado a 170 grados durante una hora aproximadamente (o hasta que las percibimos hechas). Si vamos a servir el bacon también - que no siempre se hace - daremos unos diez minutos de gratinador para que se ponga dorado y crujiente, dando la vuelta a la pechuga para que se haga por todos lados.

Transcurrido el tipo de horneo, sacamos la cazuela y vertemos el líquido y las verduras  en el vaso de la trituradora para hacer la salsa. A esta salsa añadimos un par de cucharadas de harina de trigo y llevamos al fuego removiendo hasta que espese.



sábado, 24 de noviembre de 2012

Pastel de cebollas

La verdad es que cuando recibí esta receta me mostré un tanto escéptico. Un pastel que en su práctica totalidad está compuesto por humildes cebollas me parecía un tanto arriesgado. Pues bien, hoy he llevado a la práctica esta receta y el resultado ha sido excelente. El sabor es delicado, suave y su realización realmente simple. El pastel de cebollas puede ser un plato de a diario por su sencilla preparación pero también una receta que por su presentación no desentone como primer plato en comidas de más nivel. 

INGREDIENTES :

Medio kilo de cebollas moras tipo "Figueres"
5 huevos
100 gramos de tocino ahumado
Hojas de pasta quebrada
Aceite virgen extra de oliva
Sal
Pimienta negra molida

Rallamos las cebollas, las salpimentamos y a continuación las pochamos en un chorro de aceite de oliva juntamente con el tocino cortado en dados. Cuando han vencido - las cebollas transparentan - las mezclamos con los huevos batidos. Embadurnamos con mantequilla un molde preferiblemente redondo que pueda ir al horno y colocamos en el fondo, también subiéndola por los lados, una hoja de pasta quebrada - la que no sube -. A continuación incorporamos las cebollas ralladas y los huevos llenando el molde. Con otra hoja de pasta quebrada cubrimos el relleno, cerrando el pastel con un doblez que impida que la masa, al hervir, pueda romper el pastel. 
Precalentamos el horno a 190 grados e introducimos el pastel de cebollas durante unos 50 minutos. El resultado es una pastel de pasta quebrada con el interior solidificado pero jugoso. Probadlo, posee un sabor muy sorprendente y una presentación impactante.

 

martes, 20 de noviembre de 2012

Empanadas criollas (Argentina)

Foto fuente : wikipedia
Las empanadas criollas son, después del asado, la receta más popular entre los argentinos. Se pueden rellenar de queso, verdura o incluso pescado, pero en Argentina manda la carne de res vacuna por encima de cualquier otro relleno.
La empanada criolla desciende probablemente de otros tipos de empanada muy habituales en Oriente Medio y que llegaron a España con la invasión árabe. Luego fueron los colonos españoles los que llevaron la receta a Argentina. En España se siguen haciendo empanadas 'grandes' como la famosa empanada gallega y otras más pequeñas, lamentablemente denigradas por infames productos precocinados,  y omnipresentes en todos los hogares denominadas 'empanadillas'. Por contra en Argentina la empanada es de un tamaño considerable, con forma de media luna y jamás se perdonaría al cocinero que preparara un producto de ínfimo valor culinario.
Las empanadas no deben quedar secas, sino al contrario, muy jugosas, casi como si contuvieran un guiso. Para ello es imprescindible emplear siempre cebolla, que suavizará y aportará humedad e incluso caldo de carne que ahora os explicaré cómo manejarlo para que no se escape de la envoltura.

INGREDIENTES 

Masa de hojaldre
Medio kilo de carne de ternera picada
2 cebollas grandes moradas tipo "Figueres"
100 gramos de aceitunas verdes sin hueso 
50 gramos de pasas de corinto o sultanas (sin hueso)*
2 huevos cocidos
Un vaso (250 ml) de caldo de carne **
Orégano
Pimentón dulce
Sal
Ají molido
Aceite virgen extra de oliva

* opcional
** podéis hacerlo con alguna pieza de carne o comprar cubitos

En una sartén con un buen chorro de aceite de oliva freímos la cebolla hasta que vence (transparenta). En ese momento añadimos la carne y la pasamos hasta que queda bien hecha. Vamos añadiendo caldo para que no quede seca. Cuando la carne ya está hecha añadimos las pasas, las aceitunas verdes cortadas, los huevos cocidos picados y los aromatizantes (uno o todos, al gusto). Damos un par de vueltas y el relleno ya estará listo. Es normal y preferible que quede algo de caldo.

Ahora vamos a componer la empanada. Siempre compro el hojaldre ya hecho, congelado o fresco y así consigo ahorrar tiempo de preparación. Me gusta hacer la empanada con hojaldre pero también se puede hacer con pasta brisa/quebrada. El cualquier caso el hojaldre lo pincho para evitar que suba demasiado.

Se cortan círculos de unos 18 cm de diámetro (un plato de postre, más o menos) de masa de hojaldre. En el centro colocamos unas cuatro cucharadas colmadas de relleno con un poco de caldo. Cerramos con cuidado creando una forma de media luna. Humedecemos los bordes de la empanada con un poco de agua y los doblamos con cuidado uno sobre otro de manera que el caldo no se pierda. A menudo se mete el relleno en el congelador un rato para que el caldo se congele y sea más fácil rellenar la empanada sin preocuparse porque se escurra al montarla.

Precalentamos el horno a 190 grados y con 15-20 minutos debería ser suficiente para hacer el hojaldre. Como ya he comentado, no me gusta que suba demasiado así que la pincho en diversos lados sin atravesarla y así bajar el volumen conseguido.


Polvorones caseros (receta de Navidad)

Polvorón de Estepa (fuente : Wikipedia)
La receta de los polvorones es fácil de recordar porque sigue una proporción precisa 4:2:1. Esto es, que si utilizamos 1 Kg de harina deberemos disponer de medio kilo de manteca y 250 gramos de azúcar. Es decir, siempre el doble de harina que de manteca y cuatro veces más que la cantidad de azúcar a emplear. Los polvorones, a diferencia de los mantecados, llevan siempre almendras molidas. La proporción de almendras va en relación con la calidad del polvorón : cuantas más almendras, mejor es el dulce obtenido. Voy a dar la receta de un polvorón de calidad media, con la mitad de harina de almendras y la otra mitad de harina de fuerza.
El secreto para obtener un buen polvorón reside en la forma de amasar y algunos trucos que os daré a continuación.
Los polvorones son originarios de Andalucía. En la actualidad se disputan su creación los municipìos de Estepa y Antequera, aunque es probable que su origen se remonte a algún dulce árabe o judío. Esta sospecha se basa en que existen algunos dulces en Oriente Medio que se parecen al polvorón pero sobre todo al hecho de introducir manteca de cerdo con objeto de no hacerlos sospechosos de ser originales de las comunidades hebreas o musulmanas de nuestro país, donde el uso de los productos del cerdo estaba prohibido. Algo parecido a lo que pasó con la ensaimada mallorquina. Lo cierto es que la receta del polvorón, tal y como la conocemos, se hizo popular en toda España a mediados del siglo XIX.

INGREDIENTES
:

Medio Kg de harina de fuerza (la que se emplea para hacer pan)
Medio Kg de harina de almendras (almendras molidas)
Medio kilo de manteca de cerdo
250 gramos de azúcar glass o impalpable
La piel rallada de un limón (el aromatizante puede cambiar al gusto y puede ser
canela en polvo, chocolate etc)
Ajonjolí para decorar

En primer lugar vamos a tamizar la harina de fuerza y tostarla sobre una sartén o al horno. La tamizamos para dejarla suelta y la tostamos para que adquiera un color ligeramente marronoso (es el color del glúten) y pierda el sabor a harina. Para tostar harina la vamos pasando por una sartén al fuego o  bien la metemos en el horno a unos 150 grados, extendida sobre la bandeja limpia, calor arriba y abajo durante unos 45 minutos (o hasta quese note ligeramente marrón). Este paso puede parecer algo
irrelevante pero da un mejor sabor al polvorón. Si sólo empleáis harina de almendras, este paso no es necesario.

A continuación mezclamos ambos tipos de harina con la manteca de cerdo a temperatura ambiente (y si el ambiente está frío, le damos un golpe de microondas) con la ralladura de la piel de limón y el azúcar glass. Podemos emplear azúcar convencional, pero entonces la masa no queda con la finura típica del polvorón.

Amasamos con fuerza y no menos de media hora. La masa debe quedar homogénea, elástica y sin grumos.

Extendemos la masa en un lámina de 1 ó 2 cm de espesor y la cortamos en círculos con la ayuda de
un vaso o un molde de galletas. Colocamos el ajonjolí sobre uno de los lados del polvorón.

Espolvoreamos harina sobre la bandeja del horno o bien colocamos un papel y horneamos a 190 grados
durante unos 20 minutos, calor arriba y abajo. A continuación colocamos calor sólo en la parte
superior durante unos 5 minutos subiendo la temperatura a 200 grados. Con esto conseguimos que el
lado que lleva el ajonjolí se tueste con más fuerza.

Obtendréis más de 1Kg de polvorones con la satisfacción de haberlos hecho por vosotros mismos.


lunes, 19 de noviembre de 2012

Roscos de vino sencillos (receta de Navidad)

Los roscos de vino son un dulce típico de la Navidad junto a los turrones, alfajores, polvorones y otros muchos ejemplos de la repostería española. Hay diversas recetas de los roscos de vino pero esta que os muestro es la que suelo realizar por su sencillez. El resultado es una rosquilla blanda y muy jugosa.

INGREDIENTES

1 vaso y medio de aceite virgen extra de oliva (375 ml)
Medio vaso de vino blanco (125 ml)
2 cucharadas de aguardiente (el orujo es el mejor para estos menesteres)
La ralladura de la piel de un limón (opcional)
Matalauva (1 cucharadita)
Harina blanca de repostería
Azúcar glass, impalpable

En primer lugar vertemos en un cazo el aceite con la cucharadita de matalauva. Calentamos a fuego lento hasta que empieza a humear. Retiramos, colamos para eliminar la matalauva,  y cuando el aceite enfría añadimos el vino y el aguardiente. Si queremos podemos aromatizar con la ralladura de la piel del limón aunque no es necesario.
A continuación vamos a añadir poco a poco la harina tamizada sin dejar de mezclar con una batidora de varillas.  Llegará un momento en que la mezcla no admitirá más harina puesto que será imposible homogeneizar la mezcla. En ese momento giramos el cazo sobre el mármol de la cocina para amasar durante unos quince minutos. A continuación hacemos unos cilindros alargados que cortamos para formar una rosquilla. Precalentamos el horno a 190 grados, calor arriba y abajo, horneando durante veinte minutos. Una vez enfríen espolvoreamos con azúcar glass y listas para comer.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Bifteki, hamburguesas griegas rellenas de queso (cocina griega)

A los griegos les gusta mucho comer carne a la parrilla. Ésta suele proceder del cordero o del cerdo y en menor medida de vaca o ternera. Casi todos conocemos la souvlakia, probablemente el pincho de carne a la griega más conocido por los turistas. A pesar de la afición que demuestran por estas preparaciones, los griegos no suelen cocinar la carne a la parrilla en sus casas por razones obvias de comodidad. Para degustar comida al grill - pescado, carne o verduras - suelen elegir siempre las llamadas tabernas donde bordan estas recetas preparadas en parrillas de carbón o madera.
Al contrario de los franceses, en Grecia la carne se come siempre muy hecha. Así que en el grill la carne se deja hasta que queda bien marcada, casi quemada - algo que a mi en particular no me suele agradar -.
Las llamadas "bifteki" son hamburguesas que se suelen rellenar - no siempre - de queso. De hecho las he comido con el mismo nombre en la isla de Rodas y en su interior no llevaban queso alguno. 
Los más perspicaces se habrán dado cuenta que "bifteki" suena a "bistec" o "bife" (en Argentina, Chile y Uruguay), palabra que a su vez procede del inglés "beefsteak". Por tanto el término que para un latino o americano significa filete o corte de carne, para un griego es una hamburguesa. Es a partir de Grecia, y no digamos en Oriente Medio, que los típicos cortes de carne en Occidente prácticamente desaparecen. Ya no encontraremos en las cartas de los restaurantes los bistecs con patatas, los filet mignon o los zancarrones. En los países árabes la razón es meridianamente clara : las reses se sacrifican quitando el máximo posible de sangre y si degustáramos la carne con los cortes habituales de Occidente, "echaríamos de menos" el sabor de la sangre (así de vampiros somos). En Grecia y otros países que estuvieron bajo el dominio Otomano pero no son musulmanes, hay varias razones que justifican la ausencia de "verdaderos" bistec. Por un lado el ganado vacuno es bastante escaso y además se come vaca, no ternera, por lo que la dureza es siempre mayor. Por otro lado, la ya mencionada influencia otomana. Y finalmente porque la población se ha acostumbrado a comer piezas tiernas de fácil masticación; si le largas a un griego un bistec algo duro probablemente padecerá lo indecible para tragarse cada pedazo.
Los griegos se siente muy molestos, hasta el punto de dejar de comer la carne, si ven sangre o el centro está simplemente rosado.
El bifteki se prepara con una mezcla de carne de cordero y vaca que se amasa con huevo y especias para confeccionar una hamburguesa en el centro de la cual se coloca una lámina de queso. El más habitual es Kefalograviera, el mismo que se emplea para el saganaki. Lamentablemente es difícil de encontrar, así que podemos emplear feta. Al menos es lo que suele hacer, aunque a mi personalmente el feta me gusta más fresco y frío que cocinado.

INGREDIENTES :

200 gramos de carne picada de ternera o vaca
200 gramos de carne picada de cordero (ó 400 gramos de carne de ternera)
200 gramos de queso feta cortado en láminas relativamente finas
1 huevo
1 cebolla morada tipo "Figueres"
3 cucharadas de orégano picado (el orégano es ubicuo en la cocina griega)
3 cucharadas de perejil picado
1 cucharada de tomillo picado (opcional)
Harina de galleta o pan rallado
Pimienta negra en polvo
Sal
Aceite virgen extra de oliva

Mezclamos los dos tipos de carne con el huevo, la cebolla rallada, las especias y salpimentamos (una cucharadita de sal y media de pimienta negra). Si la masa queda demasiado fluida añadiremos harina de galleta. Una vez tenemos la masa bien homogénea hacemos bolas del tamaño de una pelota de tenis. Las colocamos sobre una papel de hornear y las aplanamos hasta dejarlas muy finas. En el centro colocamos la lámina de queso y cerramos de manera que los bordes quedan bien sellados. Así evitaremos que el queso se escape al colocarlas sobre el fuego. 
Como ya he dicho las bifteki se hacen sobre el grill, parrilla o barbacoa, lo que tengáis a vuestra disposición. Las pintáis con aceite de oliva y directas al fuego.
Para que la hamburguesa se haga bien por dentro y por fuera, la carne ha de quedar bien marcada. Si se ennegrece demasiado y eso os molesta, lo mejor es terminarla en el horno fuerte (200 grados, 15 minutos).
La gracias de esta receta es comer la carne y que el queso semifundido nos llene la boca. Las suelo comer de una forma poca ortodoxa que recomiendo: cogiéndolas con la mano y mojándolas en tsatsiki.


martes, 6 de noviembre de 2012

Migas (Centro y Sur de España)

foto migas manchegas : wikipedia
Las migas o migas de pastor son un plato tradicional del centro y sur de España basado en el aprovechamiento. En este blog ya hemos visto muchas recetas cuyo ingrediente principal era el pan reutilizado. Supongo que recordáis la papara de los sarakatsani, la greixonera, el pastel de atún, las torrijasla sopa de pan etc.
Hay muchos tipos de migas según su procedencia regional. Las recetas suelen tener ingrediente muy variados y cambiantes debido a que se trata de una cocina de aprovechamiento, aunque la mayoría suelen tener un alto poder calórico y casi siempre mezclan el pan con productos cárnicos procedentes del cerdo. De hecho algunos estudiosos creen que el origen es árabe y las migas serían el remedo cristiano, o la contrarréplica, al cus-cus. El hecho de añadir cerdo diferenciaba a las comunidades cristianas de las judías y musulmanas.
 La receta que os presento a continuación es la que suelo realizar y que se viene a basar, con algunas diferencias, en las migas manchegas. Es muy sencilla y fácil de hacer, aunque requiere trabajar bastante el pan sobre la paella hasta darle el tamaño y la textura del cus-cus (por poner un paralelismo).
Es barata y sencilla, así que os la recomiendo.

INGREDIENTES :

2 dientes de ajo
Pan duro (calculad unos 100 gramos por comensal)
Productos del cerdo variados (panceta, chorizo, morcilla etc)
Sal
Aceite virgen extra de oliva
Una paella (de las que se emplean para hacer arroz)
Una espumadera o cuchara de madera grande
Opcional : pimentón

En primer lugar dejamos el pan duro en remojo un par de horas. A continuación vertemos un generoso chorro de aceite en la paella  y freímos los dientes de ajo hasta que se doran. Retiramos los ajos y seguidamente freímos en el mismo aceite los productos del cerdo cortados en porciones para que dejen la grasa. Sin retirarlos, añadimos el pan escurrido y lo trabajamos para que se vaya fraccionando mientras se evapora el agua y además toma la grasa y el aceite de la paella. Como ya he dicho es importante que quede con el tamaño y textura del cus-cus. Rectificamos de sal y si queremos podemos añadir una cucharadita de pimentón dulce o picante.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Quesada Pasiega (Cantabria)

De la Quesada Pasiega encontraréis decenas de recetas, todas distintas. A pesar de las diferencias, la mayoría se basan en cuajar una masa láctea compuesta de leche, nata y yogur o cuajada. Se considera que la Quesada auténtica lleva únicamente leche (o nata), cuajada, huevos y harina. Otros añadidos como queso (o requesón) son posteriores, así como el hecho de substituir la cuajada por el yogur. Esta que os presento es mi receta que se prepara (sin contar el tiempo de horneado) en unos diez minutos.

INGREDIENTES :

125 gramos de harina (del tipo para bizcochos)
250 gramos de azúcar
1 tarrito de cuajada (de 125 gramos)
250 ml de nata líquida
250 ml de leche entera
100 gramos de mantequilla
3 huevos
opcionales (saborizantes) : ralladura de piel de limón y canela en polvo

Si utilizáis la batidora de vaso, introducid todos los elementos (reservando un poco de mantequilla para engrasar el molde) en la misma y batid hasta que quede una masa homogénea sin grumos. Si no tenéis batidora de vaso emplead la típica de batidora de varillas, mezclando lentamente la harina en las nata/leche tratando de eliminar los grumos.
Una vez obtenemos la masa homogéna, podemos incorporar la ralladura de la piel de un limón o bien una cucharada de canela en polvo. Sin los saborizantes la Quesada tambien está bien buena. Vertemos la masa en un molde engrasado con mantequilla. Es preferible emplear uno de unos 22 cm de diámetro y dos o tres de alto (para que quede forma de pastel)
Precalentamos el horno a 180 grados e introducimos la Quesada durante una hora, calor arriba y abajo zona media. Ni un minuto más, ni uno menos, El postre estará terminado cuando introduciendo un palillo este aparezca seco. Conviente tener en cuenta que no empleamos levadura, así que al principio la masa subirá para luego bajar en cuanto se enfríe. Otro dato a tener en cuenta es que al sacar la Quesada del horno no parecerá que ha cuajado. Cuando esto ocurre la gente suele dar un tiempo extra de horno esperando que cuaje. No lo hagáis. Precisamente el cuajo se producirá cuando la Quesada enfríe, no por la acción del horno. Al cabo de un rato enfriándose a temperatura ambiente, la masa cuajará perfectamente.
La Quesada Pasiega es la aportación más importante de Cantabria, junto a los sobaos, a la repostería española. La quesada es tan fácil de preparar que es casi delito no llevarla a la práctica. Pero si no estáis por la labor, cuando visitéis la Comunidad Cántabra no dejéis de probarla porque es magnífica.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Y después de Todos los Santos....

...no hace falta pensar mucho : Navidad. Si, ya está aquí - el lunes empezará la tabarra anual al respecto- , y en breve empezarán los anuncios navideños de turrón y juguetes. Para aquellos que no quieran ni oir del tema, basta saltarse esta entrada del blog. Para aquellos previsores, os recuerdo que el año pasado publiqué un libro que recoge propuestas para recetas y menús navideños. A 8 euros el ejemplar en papel, y completamente gratuito en PDF



jueves, 1 de noviembre de 2012

Alimentos que no sólo se utilizan para alimentarnos

Muchos productos que utilizamos a diario en nuestras cocinas tienen una doble utilidad a menudo insospechada. He encontrado tantos dobles usos que los voy a ir publicando a lo largo del mes en tandas de diez.

Agua de coco :

El agua de coco se emplea en primera instancia para beber, pero además se considera tan pura que se puede suministrar en sustitución del suero.

Mermelada:

La mermelada es una manera de conservar la fruta. Dicha conservación se basa en deshidratar las bacterias causantes de la descomposición de los alimentos por la acción del azúcar. Es tan eficaz que las mermeladas se pueden emplear para desinfectar heridas si no tenemos a mano los remedios habituales (yodo, mercurocromo, alcohol etc). La mermelada actuará sobre las bacterias que pretenden entrar en nuestro cuerpo quitándoles todo el agua y por tanto matándolas.

Cebolla :

cortar una cebolla por la mitad y dejarla en la habitación donde duerme nuestro hijo le ayudará a calmar la tos consiguiendo que pueda descansar durante toda la noche. Es muy eficaz.

Ajo:

el ajo crudo y cortado o machacado contiene alicina, un antibiótico natural, útil sobretodo para eliminar bacterias presentes en la boca y el conducto respiratorio. La alicina es muy inestable, por lo que el consumo debe ser inmediato. Por ejemplo, el alioli sería una buena manera de consumir alicina.

Arroz :

el arroz es un cereal muy ávido de agua. Si incluímos algunos granos en el salero evitaremos que al humedecerse la sal  se apelmace.

Vinagre :

el vinagre es un producto muy útil y no solo en la cocina. Sirve para eliminar el óxido de elementos metálicos o el carbonato de calcio depositado por el agua sobre las griferías del baño. También se emplea para luchar contra las infestaciones de hormigas o el cuidado del cabello.

Harina y azúcar para fabricar pegamento casero :

a menudo nuestros hijos nos recuerdan que deben presentar un trabajo escolar de plástica al día siguiente y para el cual no disponen de pegamento. Una receta muy simple permite disponer de un buen pegamento con ingredientes comunes :

                     250 ml de harina
                     100 ml de azúcar
                     375 ml de agua
                     1 cucharada de vinagre

Mezclamos la harina con el azúcar y añadimos la mitad del agua. Disolvemos bien los grumos, añadimos el resto del agua y llevamos al fuego lento hasta que empieza a espesarse con la textura habitual de la cola blanca. Añadimos el vinagre - que actuará como conservante - y ya podemos emplearla. Tarda más en secar pero su dureza es prácticamente igual a la cola blanca en manualidades convencionales (no para pegar la pata de una silla, quede claro). Se debe guardar en la nevera.

Bicarbonato sódico :

el bicarbonato sódico es un excelente desodorante. Aplicado sobre nuestro cuerpo diluido en agua  absorberá el mal olor sin enmascararlo en fragancias perfumadas. Simplemente no oleremos a nada.

Sal :

la sal sirve para evitar que las carreteras se congelen en invierno. Mezclada con la nieve recién caída llevan el punto de congelación de 0 a -23 grados, lo cual impide que se forme hielo en la calzada aumentando considerablemente la seguridad en la conducción.

Patata :

para evitar que el parabrisas de nuestro coche se congele durante la noche, basta con frotar el parabrisas con una patata cortada por la mitad.