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miércoles, 30 de abril de 2014

Una verdad como un templo


Sigara Borek (Turquía)

Si la forma y el nombre de la sigara börek te recuerda a cigarrillo o cigarro estás en lo cierto. "Sigara" significa cigarro en turco y "börek" empanada. Así que una traducción libre sería "empanada con forma de cigarrillo".  Esta receta, muy típica de todo Oriente Medio, pertenece al rango de fast-food oriental juntamente con los kumpir, döner kebap, simit y otros muchos, es decir, son fáciles de hacer y aún más fáciles de comer. Aunque no todos son "sanos", el sigara borek desde luego que lo es.

Si atendemos a la receta original sería difícil conseguir aquí en Occidente el tipo de queso habitual en Oriente Medio, así que los he substituido por mozzarella y feta griego. Lo que es insustituible es la pasta filo (yufka en turco) sin la cual carecería de sentido y gracia. Por suerte ahora es muy fácil de encontrarla en casi cualquier supermercado de relativa importancia. También la podéis hacer vosotros, pero entonces lo que es una comida rápida se convertiría en una tortura prolongada, así que nada mejor en este caso que adquirir la pasta filo ya hecha.

INGREDIENTES :

1 paquete de pasta filo, phyllo o yufka (no sirve hojaldre, ni brik, ni nada que no sea filo)
300 gramos de queso feta
200 gramos de mozzarella
Algunas hierbas frescas picadas (perejil, eneldo, menta...) al gusto
Aceite de girasol o maíz (no se suele hacer con aceite de oliva porque resulta demasiado fuerte)

En un bol desmenuzados la mozzarella y el queso feta añadiendo las hierbas al gusto. En una sartén verteremos una cantidad importante de aceite ya que es importante freírlos los "cigarros" de inmediato.

Desempaquetamos la pasta filo. La extendemos sobre un paño húmedo y colocamos otro encima para evitar que se seque (como es tan fina ocurre fácilmente).

Para hacer sigara börek empleo tres capas de filo superpuestas. Cortamos rectángulos de un palmo de largo (unos 15-20 cm) y   unos 10 cm de ancho. Colocamos la mezcla de quesos en el centro, dejando un borde de unos 2 cm por cada lado. Enrollamos la pasta filo sobre el queso y cerramos los bordes. Inmediatamente los freímos en el aceite hasta que están ligeramente dorados. Entonces los retiramos, los depositamos sobre papel absorbente y listos para comer, ya sea inmediatamente y por tanto calientes, o bien del tiempo (no los metáis en la nevera porque se ablandan y pierden el "crujido" que los hace tan apetitosos.

Imposible que no gusten a todo el mundo.

Halawet El Jeben (postre del Medio Oriente)

Este postre es muy típico de países como Líbano, Siria y Jordania. No lo he consignado hasta ahora porque requiere algunos ingredientes y técnicas que son difíciles de conseguir y realizar en Occidente. Y es una pena, porque es sublime. El otro día me puse con él y conseguí un parecido razonable con el original utilizando ingredientes fáciles de conseguir.
Fue en Damasco la última vez que probé el original. Imagino que aquel restaurante y tal vez la ciudad - aunque me aseguran que en la capital el impacto no es tan visible - han sufrido el martirio de la guerra incivil que devasta Siria desde hace tres años. Lo que ocurre en aquel país se ha vuelto una guerra muda que ya no merece portadas. Desde la barrera las potencias miran como se matan los contendientes dudando si al intervenir acaso favorecerían a una facción que al final no fuera fiel a sus intereses. Mientras, la población civil, ajena a este juego de ajedrez internacional, cae como moscas sabiendo que son los peones sacrificados de una partida condenada a acabar en tablas.


INGREDIENTES (4 personas) :

300 gramos de mozzarella fresca
125 gramos de sémola
125 gramos de azúcar
1 cucharada de agua de azahar (de repostería)
1 vaso y medio (250 ml) de agua
2 docenas de pistachos sin sal

Para el almíbar :

1 vaso (200 ml) de agua
1 vaso de azúcar
1 cucharada de agua de azahar

En primer lugar lavamos la mozarella (son bolas de queso fresco que podréis encontrar en cualquier supermercado) y la cortamos en rodajas muy finas. 
Vertemos el agua (250 ml), la sémola  y el azúcar (125 gramos) en un cazo al fuego bajo y removemos para que se disuelva bien. Entonces añadimos el queso y damos vueltas hasta que se fuente. Cuando esto ocurre apagamos el fuego y añadimos el agua de azahar. Removemos para que se mezcle bien. 
A continuación vertemos la mezcla en una placa antiadherente. Utilizo Silpat, una especie de mantel recubierto de silicona que evita que los dulces se adhieran a su superficie. Extendemos la mezcla hasta forma una película de medio centímetro de grosor.

Lo dejamos enfriar a temperatura ambiente y llevamos a la nevera, donde deberá permanecer durante una noche (u 8 horas).

El día siguiente preparamos el almíbar incorporando en un cazo el vaso de agua (200 ml) y el azúcar a fuego bajo. Cuando se disuelva retiramos del fuego y añadimos el agua de azahar.

En un mortero majamos los pistachos sin que lleguen a quedarse como harina. Sacamos del refrigerador las placas de queso y sémola y las cortamos en ocho rectángulos (para servir 2 por comensal). Espolvoreamos la mitad de los pistachos por encima y los enrollamos para formar una especie de canutillo. En la receta original realmente se emplea "Ashta" como relleno, que es una especie de crema, pero para no complicar la cosa vamos a utilizar pistachos.

Una vez tenemos hechos los rollos, los espolvoreamos con la otra mitad de los pistachos machacados y encima vertemos el almíbar. Lo correcto sería dejarlos empapar un par de horas antes de servirlos

Sólo llevaros un trozo de Halawet a la boca y tendréis la sensación de hacer un viaje inmediato a Oriente Medio.

martes, 29 de abril de 2014

Peligro, niños en la cocina

Cada día se producen en España alrededor de 5.000 accidentes domésticos (datos UCE), los cuales producen el doble de muertes que los accidentes de tráfico. La mayor parte de accidentes con desenlace fatal se produce entre los menores de 5 años y los mayores de 65 años. En el caso de los menores la causa principal de los accidentes se debe al descuido de los progenitores. He aquí algunas pautas sencillas que de seguirse evitaría muchos de estos accidentes.

La cocina es, junto al aseo, uno de los lugares más peligrosos del hogar. En ella confluyen elementos eléctricos, químicos y físicos que pueden causar daños severos e incluso la muerte a cualquier persona, pero sobretodo a niños y ancianos.  Hay que tomar precauciones con todos ellos y no minusvalorar el daño potencial que pueden causar.

En primer lugar es erróneo considerar que los niños, sea cual sea el carácter que tengan, nunca van a adentrarse en la cocina. La mayoría de ellos lo harán porque sienten curiosidad y cualquiera, por dócil y calmado que parezca, es capaz de provocar un accidente. Una de las primeras medidas que se nos vienen a la cabeza es instalar una cerradura en la puerta de la cocina o , si se trata de una cocina abierta tipo "americana", interponer barreras que impidan que entre (a precios que oscilan entre los 40 y los 150 euros, según el tamaño). Estas medidas son efectivas siempre y cuando los mayores nos acordemos de aplicarlas. Basta con olvidar una vez de cerrar la barrera o la puerta para que la tragedia se pueda desencadenar, así que siempre debemos aplicar todas las medidas de forma simultánea.

1. Apartar los objetos de las encimeras :

Por altura los niños pequeños no alcanzan a divisar los objetos que se hallan sobre las encimeras de manera que tienden a levantar los brazos para afianzarse en las mismas, sobretodo si su andar es todavía inseguro. Basta con que agarren por error un plato u otro objeto para que se desmorone sobre sus cabezas llegando a provocar fracturas graves, sin mencionar lo que pudiera pasar si se trata de objetos cortantes. Colocaremos el menaje lo más cerca posible de la pared o fuera del alcance de sus manos y a ser posible mantendremos las encimeras siempre libres de los mismos.

2. Los fuegos :

Cuando utilicemos los fuegos SIEMPRE emplearemos aquellos más alejados del borde de la encimera. Es muy importante que los mangos largos de las cazuelas o sartenes no sobresalgan de la encimera para evitar que sirvan de agarre a los niños. Cuando cocinemos evitaremos que los niños deambulen por la cocina ya que pueden saltar gotas de aceite o agua hirviendo a gran distancia, provocando quemaduras. Se  venden barreras para aislar los fuegos de las manos de los niños por precios que oscilan entre los 20 y los 30 euros (ver aquí).


3. El horno :



Los hornos que se encuentren al alcance de las manos de los niños deberían disponer de doble acristalamiento para evitar que quemaran al contacto con la superficie de la puerta exterior. Si no disponen del mismo es posible adquirir uno por unos 30 euros. Otro detalle importante, tanto para los fuegos como para el horno si ambos comparten mandos reguladores en el frontal, es evitar que los niños manipulen los botones y con ello la potencia del gas o la electricidad suministrada a los quemadores (por no hablar de posibles escapes). Para evitar este tipo de accidentes se venden protectores unitarios que evitan que los mandos puedan ser manipulados, a menos de 2 euros la unidad.
Las puertas abatibles de los hornos son también un serio peligro ya que se encuentran a una altura ideal para las manos de los más pequeños. Por poco más de 5 euros es posible instalar un cierre externo que haga de esta peligrosa posibilidad algo imposible.

4. Los electrodomésticos :

Existen dos problemas relacionados con la seguridad de los electrodomésticos : la apertura de los mismos y la electricidad. Aunque la apertura de un frigorífico no parece conllevar grandes problemas, es posible que un tarro de cristal o una botella caiga del estante cayendo sobre la cabeza del niño. Es imprescindible fijar la puerta de manera que no se pueda abrir. Para ello existen pequeñas aldabas que por menos de 5 euros impiden la apertura de lavavajillas, microondas, hornos etc.

Para evitar accidentes eléctricos es recomendable desconectar los electrodomésticos que no se vayan a emplear (licuadoras, tostadoras etc). Los electrodomésticos que no pueden desconectarse  como la nevera o porque el acceso al enchufe es complejo, aún son un problema si presentan mal aislamiento eléctrico. Simplemente con que la toma de tierra de la casa no esté en buenas condiciones se presenta en la carcasa metálica una diferencia de potencial que puede llegar a provocar serios accidentes. Teóricamente si hay una fuga a tierra - a través de un cortocircuito o a través del cuerpo de alguien - el diferencial de la instalación debe saltar protegiendo al individuo (puesto que el diferencial reconoce que hay una diferencia inesperada entre la corriente entrante y saliente de la casa) pero no está de más llamar a un electricista para que compruebe la conexión a tierra y no nos tengamos que preocupar si el niño toca el chasis de los electrodomésticos con los pies desnudos. Esto es más importante cuanto más vieja sea la casa que habitemos. Si detectáis que al tocar un grifo o un aparato "da calambre" no dudéis ni un segundo en llamar al electricista.

5. La electricidad :

El mayor riesgo eléctrico para el niño procede de los enchufes. Es relativamente fácil para ellos meter los dedos o un objeto y sufrir electrocución o quemaduras muy graves. Lo mejor es comprar en la ferretería unos pequeños protectores que por menos de 5 euros impiden manipular los enchufes, siendo válidos tanto para la cocina como para el resto de la casa.

6. Fuego y gas :

La cocina es potencialmente peligrosa por muchas razones, pero el fuego - con el consiguiente humo - puede presentarse ante cualquier descuido con relativa facilidad. Lo mejor es no dejar nunca desatendidos los fuegos. Si se presentara un fuego que prendiera en los muebles de la cocina, tened siempre en cuenta que lo más peligroso del mismo es el humo que se genera. Al ser más denso que el aire tiende a acumularse en el suelo, por lo que los primeros en notar sus efectos adversos por una cuestión de altura son los niños. Es conveniente disponer de un detector de humo que nos avise ante cualquier contingencia de este tipo. También es peligrosa la acumulación de gas ciudad o butano, existiendo detectores que emiten una señal acústica que avisa de una concentración peligrosa para la salud. Digamos que una buena protección estaría compuesta por un detector de humo, otro de gas - si tenemos fuegos alimentados por gas ciudad o butano - y otro de monóxido de carbono (apropiado para vigilar calderas, braseros etc).

7. Las distracciones :

Las distracciones matan. Intentad siempre atender el teléfono en la cocina y aplicar las medidas de seguridad antes de abandonar la misma por cualquier urgencia. También es conveniente saber en todo momento dónde están los niños y qué hacen, echándoles un ojo por muy atareados que estemos en la cocina.
Evitaremos que esté al alcance de los niños cualquier objeto cortante o punzante, así como líquidos caústicos o detergentes. Guardad las lejías y otros productos de droguería en armarios fuera de su alcance y a ser posible bajo llave.


Realmente por muy poco dinero podemos hacer seguro un lugar muy peligroso como la cocina. 



Pimientos rellenos de boloñesa

Una sencilla receta que es imposible que no guste a todos los de la casa.

INGREDIENTES (4 personas) :

8  pimientos pequeños
300 gramos de carne picada de ternera, cerdo, pollo, pavo o mixta.
3 zanahorias grandes
1 cebolla morada grande tipo "Figueres"
1 vaso (200 ml) de tomate triturado
Medio litro de leche
2 cucharadas rasas de harina de trigo
200 gramos de queso rallado cremoso
Nuez moscada
Albahaca u orégano
Sal
Pimienta
Aceite virgen extra de oliva


En primer lugar vamos a hacer el relleno de boloñesa. En una sartén vertemos un chorro generoso de aceite de oliva y en él freímos la cebolla rallada hasta que empieza a transparentar. En ese momento añadimos las zanahorias ralladas y damos vueltas unos 5 minutos. Transcurrido el tiempo incorporamos la carne picada y la mantenemos hasta que está bien hecha, salpimentando al gusto. Añadimos el tomate y un pellizco de albahaca y dejamos reducir hasta que la salsa queda bastante seca.

Cortamos los pimientos por la mitad longitudinalmente y cada mitad la rellenamos con la boloñesa. Ahora vamos a hacer la bechamel.

En una cazuela vertemos un chorro de aceite y en él freímos  la harina tamizada. Cuando oscurece, añadimos la leche y a fuego medio-bajo mantenemos, sin dejar de remover, hasta que espesa. Añadimos un pellizco de nuez moscada,otro de sal y lista.

Vertemos con cuidado la bechamel sobre cada pimiento. En este caso es aconsejable que no desborde, ya que pretendemos que se vea el pimiento claramente. Una vez hemos terminado de verter la bechamel, colocamos encima de cada pimiento un puñado de queso rallado. Precalentamos el horno a 180 grados e introducimos los pimiento durante media hora (o hasta que el pimiento está visiblemente cocinado). Podemos dar un toque de gratinador para que se tuesten por encima.


lunes, 28 de abril de 2014

Pato en adobo (Filipinas)

La palabra "adobo" procede del español y culinariamente hablando significa la inmersión de un ingrediente en una especie de marinado compuesto por pimentón, ajo, cebolla etc. Esta técnica fue llevada por los españoles a Filipinas donde se transformó en una mezcla entre la cocina colonial y la indígena, así que para nosotros tiene un aire familiar con toques de exotismo oriental que seguro que os gustan. El pato en adobo está realmente muy bueno y os lo recomiendo. Si no queréis emplear pato por cualquier razón, se puede hacer con muslos de pollo o incluso con cerdo con resultados parecidos.

INGREDIENTES (3 personas) :

6 muslos de pato (o aproximadamente la misma cantidad/peso de pollo o cerdo) 
1 cebolla morada grande tipo "Figueres"
8 dientes de ajo picados (sí, habéis leído bien, 8)
1 vaso (200 ml) de vinagre de arroz (o si no tenéis, vinagre de manzana o de vino blanco)
Medio vaso (100 ml) de salsa de soja
Un vaso y medio (300 ml) de caldo de pollo
1 cucharadita de azúcar moreno
2 cucharaditas de salsa de chili picante o bien de salsa tabasco
2 hojas de laurel
Sal 
Pimienta negra recién molida
Aceite vegetal (lo normal es emplear girasol, sésamo, palma pero no pasa nada si se emplea aceite de oliva extra virgen)

En primer lugar sazonamos abundantemente con sal y pimienta negra los muslos de pato, dejándolos reposar a continuación a temperatura ambiente durante 20 minutos.

Transcurrido el tiempo, incorporamos un chorro generoso de aceite en una cazuela y freímos los muslos por ambos lados hasta que quedan bien dorados. Retiramos y reservamos.

El pato tiene mucha grasa, así que es mejor vaciar la cazuela antes de continuar con el guiso. Si habéis empleado pollo o cerdo no tendréis este problema (dejad de todas maneras un poquito de grasa que siempre va bien para los siguientes pasos).

A continuación, a fuego medio, vertemos la cebolla cortada en juliana y un pellizco de sal. Cuando la cebolla comience a transparentar añadimos los 8 dientes de ajo sin germen bien picados. Removemos durante un par de minutos y sin dejar que la cebolla se ponga marrón añadimos el vinagre con la cucharadita de azúcar moreno disuelta en él, la salsa de soja y el caldo de pollo.

Cuando el caldo se calienta añadimos una cucharada de salsa de chili picante (o tabasco) y las hojas de laurel.  Removemos un par de minutos y añadimos entonces los muslos de pato.

En ese momento debemos cubrir la cazuela con una tapadera y dejar que los muslos se hagan por un lado a fuego lento durante media hora. A continuación, con la cazuela igualmente tapada, otra media hora por el otro lado. Iremos cambiando el lado cada media hora hasta que los muslos están bien tiernos. Esto suele durar unas dos horas a fuego lento. No se os ocurra subir el fuego para conseguir una cocción más rápida porque el caldo menguará y los muslos quedarán duros como piedras.

Transcurrido el tiempo indicado - o id haciéndolo de vez en cuando para comprobar el estado de la carne - pinchad con un tenedor los muslos y si se hunde facilmente en la carne, listo para comer. La salsa queda con la consistencia de la soja, pero si la queréis más espesa podéis calentar la cazuela un par de minutos a fuego fuerte sin la tapadera.

Se sirven un par de muslos por comensal, generalmente sobre arroz blanco cocido, todo ello regado por el adobo. Está de vicio.


domingo, 27 de abril de 2014

Marcas propias

La marca propia a menudo se confunde con la marca blanca aunque no son exactamente iguales. La marca blanca es aquella en que diversos fabricantes acceden a producir un determinado producto para cadenas de distribución bajo el nombre de estas. Con las marcas blancas las cadenas de distribución buscan ofrecer alternativas económicas a otros productos "de marca" y por ello los envases se simplifican al máximo, así como cualquier acción que pueda encarecer el producto, por ejemplo la publicidad.

La marca propia o marca privada es aquella en que el distribuidor crea una marca, generalmente también fabricada por terceros, pero con afán de competir de tú a tú con otros productos "de marca". En este caso el precio suele estar a la par de los productos de marca puesto que sí que existe un fuerte apoyo publicitario y de igual manera los envases son atractivos así como se cuida al máximo la calidad ofrecida.

A los distribuidores les interesa tener una marca blanca pero con aspecto de marca propia por una razón obvia : con las marcas blancas ganan entre un 10 y un 15% mientras que con las marcas propias el beneficio alcanza entre el 20 y el 30%. Así tenemos la marca blanca Hacendado (propiedad de Mercadona) que no se apoya en ninguna publicidad ni en envases atractivos - diríamos que sólo correctos -  y cuyo éxito de ventas se debe exclusivamente a razones de precio y omnipresencia casi exclusiva en los anaqueles - y por tanto tiene poco de marca propia - y en el otro extremo las marcas propias de Lidl, que sí se apoyan en publicidad - folletos, anuncios en televisión -  y una esmerada presentación. 

Os presentamos a continuación las marcas propias - marcas blancas (porque una marca propia siempre es también marca blanca salvo rarísimas excepciones) de Alcampo, Carrefour, DIA, Lidl, Hipercor y Mercadona. ¿Para qué sirve este listado? A menudo las marcas propias "auténticas" tienen una presentación tan magnífica que no parecen  marcas blancas, así que sólo se identifican por su bajo precio y porque, con toda seguridad, poca publicidad habéis escuchado de las mismas.

Carrefour : Carrefour Baby (alimentación e higiene para los bebés, alrededor de 90 referencias), Carrefour Discount (productos básicos de alimentación, perfumería y droguería, alrededor de 200 referencias), Carrefour BIO (productos ecológicos), Carrefour Eco-Planet (limpieza y cuidado personal con productos respetuosos con el medio ambiente), Carrefour Home (diseño y decoración para el hogar, más de 1000 referencias), Carrefour Kids (alimentos e higiene para niños entre 3 y 10 años), Carrefour Selección (productos gourmet de alta gama, alrededor de 100 referencias), Carrefour Sin Gluten (alrededor de 150 productos para celíacos), De Nuestra Tierra (productos alimentación de empresas locales de alta gama, con más de 300 referencias), Les Cosmétiques (productos de belleza para la mujer), Productos Carrefour (más de 5000 referencias de productos variados incluyendo alimentación, electrónica, perfumería y que son un 15-20% más baratos que productos homólogos distribuidos también por Carrefour), Tex (moda para todas las edades y género).

Mercadona: Hacendado (alimentación), Bosque Verde (droguería), Deliplus (perfumería), Knebep (bebidas alcohólicas), Compy (comida para mascotas). Existen así mismo diversas marcas que están a medio camino entre la marca blanca y la marca propia aunque tal vez su aparición sea por motivos coyunturales.


Alcampo: Producto económico Alcampo (teóricamente el de menor coste, representado por una mano con el pulgar alzado), Auchan (Alimentación), Baby (alimentos y otros artículos para bebés entre 0 y 36 meses), Mmmm (gama alta o gourmet de productos de alimentación), Vivir mejor (productos de todo tipo con responsabilidad medioambiental), Viaje (alimentos internacionales) Basic Line (imagen, sonido, electrodomésticos), Rik&Rok (infantil de 4 a 10 años, todo tipo de productos), Cup's (deportes), In Extenso (textil), Lazer (electrónica), COSMIA (productos para la higiene personal), Vendome (chocolates)

Lidl (el paradigma de la marca propia)  : Deluxe (productos envasados), JD'Gross (chocolates), Real Valle (productos ibéricos), Freeway(refrescos y bebidas energéticas), Dor (turrones), Lidl Sommelier (vinos nacionales e internacionales), toujours (pañales low-cost), W5 (productos de limpieza), Milbona (productos lácteos), Formil (detergente)

Dia : marca propia DIA (estos no se complican la vida como Lidl, una sola marca para marca blanca- marca propia).

Hipercor: DOC (textil hombre), Mellachia (textil mujer), DOMBI (textil infantil), Runfit (deporte), ANSONIC (electrodomésticos), Hipercor (mayoría de departamentos) y Aliada (la marca de menor precio).


Espaguetis con albóndigas de zanahoria (receta para niños)

Los niños suelen ser reacios a comer verduras, así que se las hemos de "colar" aprovechando cualquier resquicio que las haga pasar inadvertidas. Por ejemplo aquí tenemos una receta muy popular en los Estados Unidos donde no alcanza más allá de la categoría de comida "basura". Eso sí, vuelve locos a los niños. 

Vamos a cambiar un poco la receta para hacerla saludable. En primer lugar vamos a substituir los espaguetis normales por otros de quinoa, integrales o bien de verduras. Los dos primeros aportan gran cantidad de nutrientes y fibra, mientras que los de verduras, aunque de un modo más bien testimonial, contienen al menos entre un 2 y un 3% de verdura (son los llamados espaguetis de colores, tintados generalmente con zanahoria o espinaca).

Las albóndigas las haremos de carne pero también de zanahoria : pasa totalmente inadvertida y es, por su sabor dulce, una de las menos odiadas por los niños. Finalmente haremos una salsa con mucho tomate que también es una forma de comer verdura. Si conseguimos que este plato - que puede ser único -  se finalice con un postre de fruta, tendremos una comida rica en carbohidratos, proteínas vegetales y animales, además de vitaminas y minerales.

INGREDIENTES (4 personas) :

300 gramos de espaguetis de quinoa o integrales o de verduras
300 gramos de carne picada de ternera o pavo/pollo
1 cebolla morada grande tipo "Figueres"
3 zanahorias grandes
400 gramos de tomate triturado
1 huevo
Pan rallado
Orégano
Perejil
Sal
1 diente de ajo picado sin germen
Pimienta
Aceite virgen extra de oliva

En primer lugar vamos a preparar las albóndigas. Para ello separamos 200 gramos de carne, 2 zanahorias, el huevo y el diente de ajo picado.

En un bol mezclamos la carne con las zanahorias ralladas, el huevo, ek diente de ajo picado, un poco de perejil picado, de orégano, menos de la mitad de una cucharadita de sal y un pellizco de pimienta. Mezclamos bien con las manos y para que quede una masa seca añadimos un poco de pan rallado. 
Hacemos bolas no muy grandes - deben ser más pequeñas que las albóndigas convencionales - y las freímos en un chorro de aceite de oliva hasta que queden doradas (pero crudas por dentro). Retiramos y reservamos.

Ahora vamos a hacer la salsa.

En el mismo aceite donde hemos frito las albóndigas añadimos la cebolla picada. Cuando transparente añadimos la zanahoria restante rallada y los 100 gramos de carne restantes. Cuando la carne está bien hecha añadimos los tomates triturados y las albóndigas. Para evitar que la salsa quede seca, tapamos la cazuela y dejamos hacer la salsa a fuego lento durante unos diez minutos. Si la salsa queda seca lo mejor es añadir vino tinto y dejar que se evapore la mitad con la sartén al descubierto. Antes de finalizar la cocción rectificamos de sal y pimienta.

Mientras hacemos la carne podemos hervir los espagueti según las indicaciones del fabricante para conseguirlos al dente.  Es hora de emplatar.

Servimos en cada plato una ración de pasta y con un cucharón servimos la salsa procurando que caigan en cada plato un número parecido de albóndigas.



Alubias blancas con salsa de yogur a la mostaza

¿Quién dijo que las alubias blancas son un alimento aburrido que sólo se presta a unas pocas preparaciones? Con esta salsa tendréis un primer plato que os sabrá a segundo.

INGREDIENTES (4 personas) :

600 gramos de judías blancas cocidas
1 tarro (120 gramos) de yogur natural sin azúcar
Mostaza francesa fuerte
Zumo de medio limón
Un cuarto de vaso (50 ml) de nata para cocinar
4 pepinillos en vinagre pequeños (o uno grande)
Pimienta negra recién molida
Sal

En primer lugar preparamos la salsa mezclando el yogur con una cucharada colmada de mostaza, el zumo de medio limón - si no lo queréis demasiado fuerte, añadid sólo una cucharada - , la nata, un pellizco de sal, pimienta negra recién molida al gusto y los pepinillos picados en trozos muy pequeños.

Lavamos bien y escurrimos las alubias cocidas. Las incorporamos a una sartén y añadimos la salsa que hemos preparado. Cocinamos a fuego lento durante 10 minutos y listas para servir.

Se pueden dejar con caldo o algo secas, al gusto y dependiendo del tiempo de cocción que le déis (o si las cocéis destapadas o sin cubrir).


sábado, 26 de abril de 2014

Berenjenas de Cadaqués

Cadaqués es la población más oriental de la Penísula Ibérica, localizada en la comarca catalana de l'Alt Empordà, a un paso del parque natural del Cabo de Creus y de la frontera francesa. Esta pequeña población - apenas 3000 habitante censados - se encuentra rodeada de montañas y su acceso por tierra ha sido históricamente complicado y en determinadas épocas, imposible. De hecho aún hoy en día la carretera que lleva hasta ella es sinuosa y difícil de recorrer. Siempre ha sido más sencillo salir o entrar en Cadaqués por mar y de hecho es un pueblo que hasta la eclosión del turismo vivía principalmente de la pesca, si bien en las vertientes de las montañas que lo rodean y con la ayuda de ingeniosas terrazas los lugareños se las ingeniaron para hacer cultivables terrenos que por su inclinación serían impensables para la agricultura. Si tenéis la oportunidad de visitar el pueblo seguramente llegaréis a través de la única carretera existente y podréis admirar las terrazas que menciono. Cuando no existía la carretera actual las terrazas con sus cultivos de cereales, olivos y hortalizas eran el único medio de los locales para complementar su dieta, aunque no daban mas que para el autoconsumo.

Ese mismo aislamiento propició que al ser descubierta se convirtiera en un refugio para veraneantes y artistas. Los primeros siguen acudiendo en la época estival, huyendo de una Costa Brava que se ha convertido en modelo de estudio internacional sobre los destrozos medioambientales que nunca se han de hacer en un lugar turístico para no matar la gallina de los huevos de oro; los segundos porque la calma y la luminosidad del mar y las casas encaladas propician la creación artística. El más famoso artista que ha recalado en Cadaqués fue Salvador Dalí, el cual contaba con una casa en Port Lligat, una de las calas de la población.

Ese microcosmos cadaquense también cuenta con una gastronomía digna de mención. Las anchoas gozan de la misma fama que las anchoas de l'Escala mientras que las berenjenas de Cadaqués constituyen un plato exquisito.

INGREDIENTES (4 personas) :

2 berenjenas grandes moradas
2 cebollas moradas grandes tipo "Figueres"
400 gramos de tomate triturado (una lata)
1 vaso de vino blanco (200 ml)
1 vaso largo de caldo vegetal (250 ml)
Una docena de almendras tostadas
Una ramita de perejil
1 diente de ajo
Harina de trigo blanca
Queso rallado cremoso
Sal
Aceite virgen extra de oliva

En primer lugar es preciso preparar las berenjenas con suficiente antelación. Para ello debemos cortarlas en rodajas algo gruesas, sin quitarles la piel, y sumergirlas en agua con un buen puñado de sal durante al menos 6 horas. Esto se hace por dos motivos. El primero es eliminar el componente que da a la berenjena un sabor salado y en segundo lugar hacer que los poros de la pulpa se rellenen con agua; de esta manera cuando se frían en aceite no se empaparán del mismo.

Transcurrido el tiempo de remojo escurrimos bien las rodajas de berenjena y las pasamos por harina, friéndolas a continuación en abundante aceite de oliva. Cuando están doradas las retiramos, colocamos sobre un papel absorbente y reservamos.

En una cazuela de barro - es lo tradicional - o una cazuela que pueda ir al horno, incorporamos un chorro generoso de aceite de oliva y en él pochamos las cebollas cortadas en juliana. Cuando empiezan a transparentar añadimos los tomates triturados. Al tomar cuerpo el sofrito - se queda seco porque se evapora el agua de los tomates - se añade el vino y el caldo. Dejamos cocinar a fuego medio unos minutos y entonces añadimos las berenjenas.  

En un mortero majamos el diente de ajo, la rama de perejil y las almendras con un poco de sal. Lo espolvoreamos por encima y a continuación cubrimos la cazuela con queso rallado.

Precalentamos el horno a 180 grados, conectamos el gratinador y mantenemos durante unos 20 minutos o hasta que la superficie está dorada.

Una auténtica delicia para el paladar.

Brandada de bacalao a la francesa

En Francia la brandada de bacalao se suele servir gratinada en una cazuela de barro o similar y no forma parte de ningún relleno.  Además es muy fácil de preparar.

INGREDIENTES (4 personas) :

400 gramos de bacalao desalado
6 patatas medianas
1 diente de ajo
Perejil picado
Pimienta
Leche
Aceite virgen extra de oliva

Cocemos el bacalo durante 15 minutos en una cazuela con una mezcla a partes iguales de leche y agua justa para cubrirlo. Dejamos enfriar y desmenuzamos.
Mientras cocemos las patatas enteras pero sin piel y las hacemos puré con el pasapurés. Entonces mezclamos una cucharada de perejil, el diente de ajo picado, un chorro generoso de aceite de oliva, un pellizco de sal (cuidado, el bacalao aunque desalado sigue siendo bastante salado) , el puré de patatas y el bacalao desmenuzado y mezclamos bien. Debe quedar una pasta ligeramente seca.
Precalentamos el horno a 180 grados y gratinamos durante 15 minutos. Se come bien caliente acompañada de ensalada o incluso platos de carne, pero también es habitual untar con ella tostadas calientes.

viernes, 25 de abril de 2014

Té árabe

El té es la bebida caliente más común entre los árabes. En árabe té suena t'sai (شاي) , un término que suena bastante parecido al  'chai' turco. Ambas palabras proceden del chino mandarín donde la infusión se denomina "cha" ( 茶 ), lugar de origen de la planta del té.

Tanto las palabras té (español), tea (inglés), alemán, holandés y la mayoría de lenguas europeas proceden también del chino, pero en este caso de una variante dialectal que se hablaba en el sur donde se denomina "te". Así los pueblos que recibían el té por comercio terrestre nombran a este producto con términos parecidos al "cha" mandarín, mientras quienes lo recibían por comercio marítimo lo llaman "te". Sólo hay una excepción que es el caso de Portugal que si bien fue de los primeros países europeos en comerciar por vía marítima con la China lo hacía a través del puerto de Cantón cuyo idioma emplea también la palabra "cha".

Los árabes recibieron por tanto el té por vía terrestre, y más concretamente a través de los persas cuyas fronteras lindaban con China. Una vez conocida la bebida la adoptaron rápidamente y alrededor de ella tejieron toda una ceremonia sin guión, de visitas entre familias y clanes, donde el té nunca podía faltar. La preparación es muy sencilla, se pueden emplear ingredientes fáciles de encontrar en Occidente y no es necesario utilizar menaje especial como en el caso del té japonés o turco si exceptuamos los vasitos de cristal en forma de tulipán.

Ignoro la cantidad exacta de té que llega a tomar un árabe a lo largo del día pero estoy seguro que no baja de un litro. Incluso cuando trabajan es habitual que haya una especie de criado que va repartiendo vasitos de té entre los trabajadores bajo petición o cuando se percata que el anterior vasito ha quedado vacío.

INGREDIENTES (para 8 vasitos pequeños o cuatro tazas medianas) :

2 vasos de agua (400 ml)
2 bolsitas de té o dos cucharaditas de té *
4 hojas frescas de salvia o bien una rama de menta fresca
4 cucharaditas de azúcar (o al gusto)
Semillas de cardamomo (opcional)
Miel (opcional)
Rodajas de limón (opcional)

* La marca de té en bolsitas más empleada en Arabia Saudita es Lipton. De hecho no encontraréis de ninguna otra marca ya que parece ser que el monopolio pertenece a un príncipe de la casa real que no vería con buenos ojos productos de la competencia.

En una cazuela llevamos a ebullición el agua.  Cuando esto ocurre la vertemos en la tetera donde ya hemos colocado las dos bolsitas  o bien las dos cucharaditas de té. Seguidamente introducimos la rama de menta o bien las hojas de salvia, al gusto (particularmente prefiero la primera) y si se quiere algunas semillas de cardamomo o bien, menos frecuentemente, una cucharadita de miel y una rodaja de limón. Algunos prefieren añadir el azúcar directamente pero en mi caso lo añado después y así cada cual elige el dulzor que desea.

Se debe dejar reposar unos 6 ó 7 minutos y ya se puede servir. Si habéis utilizado bolsitas no hay problema, pero si habéis empleado té suelto se puede filtrar con un colador o bien dejar que caigan en el vaso y ya se irán aposentando en el fondo poco a poco (en este caso el azúcar hay que añadirlo en la tetera para evitar que el comensal, al remover con la cucharilla, levante de nuevo los posos del té).

El té árabe SIEMPRE se toma caliente o como mucho templado, aunque se esté a 50 grados a la sombra. De hecho tomarlo caliente les ayuda a sudar y rebajar así la temperatura corporal, así que poco Nestea con hielo veréis consumir en los países árabes. No se debe depositar la menta u otro saborizante en el interior del vaso y si nos resulta demasiado fuerte se puede - y debe - rebajar con un poco de agua. 

Es una descortesía rechazar un té ofrecido por un árabe, ya sea el que te tiende un beduino del desierto o al que te invita el Rey de Arabia Saudita. Además se espera que el invitado tome al menos tres tazas, le guste o no, pudiendo a partir de esa cantidad rechazar cortesmente cualquier nuevo intento de rellenado del vaso. Y si no dice nada, se tragará de una sentada un par de litros como a mi me ocurrió al principio de viajar por la zona.




Bizcocho de yogur con almíbar de uvas pasas (receta griega)

Un bizcocho griego que resume muchas cosas de la gastronomía de aquel país, a caballo entre Oriente y Occidente. En primer lugar el empleo de yogur griego, un invento búlgaro con nombre turco (del verbo yogurmak, "amasar") para la confección del bizcocho que luego se remoja - como ocurre con los baklava - en un almíbar realizado con uvas corintias (sin hueso) típicas de la zona de Corinto (Grecia) y donde además se emplea ouzo, un lícor realizado con uva que tiene sus similares en Turquía (raki), en Líbano (arak) y en Italia (sambuca). Vamos, que este pastel contiene muchas cosas importantes de la cocina griega.

INGREDIENTES :

Para el almíbar :

2 docenas de uvas pasas corintias (sin hueso)
Medio vaso largo de ouzo (si no tenéis sirve anis u orujo)
2 cucharadas de zumo de limón
4 cucharadas de agua
250 gramos de azúcar

Para el bizcocho :

300 gramos de harina blanca de trigo
4 huevos
2 vasos (400 ml) de yogur griego sin azúcar
100 gramos de miel 
100 gramos de azúcar
La ralladura de la piel de dos limones
100 gramos de mantequilla
1 cucharada de levadura química


En primer lugar preparamos el almíbar.  Lo mejor es dejar las pasas en remojo durante toda la noche en la mezcla de agua y ouzo (o anís). En el momento de ir a hacer el bizcocho vertemos las pasas y el líquido en una cazuela a fuego fuerte. Añadimos el zumo de limón - que se emplea para que el azúcar no cristalice - y el azúcar. Llevamos a ebullición sin dejar de remover y cuando esto ocurre bajamos el fuego al mínimo cocinando durante 15 minutos sin dejar de remover. Retiramos del fuego y reservamos.

En el microondas fundimos la miel hasta que esté líquida y también la mantequilla. Batimos los huevos con el yogur y añadimos la miel y la mantequilla mezclando bien.  A continuación añadimos la harina bien tamizada, la ralladura de limón, el azúcar y la levadura química. Batimos bien hasta obtener una masa homogénea y entonces vertemos en un molde de pastel de unos 22 cm de diámetro bien engrasado con mantequilla (o uno de silicona, lo que tengáis a mano).

Precalentamos el horno a 180 grados y horneamos el pastel durante media hora o hasta que al clavar un palillo en el centro éste salga completamente seco.

Nada mas salir del horno lo desmoldamos y vertemos por encima el almíbar con las pasas. De esta manera el bizcocho quedará bien empapado.

Se sirve a cualquier temperatura, ya sea desde el frigorífico, templado o a temperatura ambiente.

Os lo recomiendo, es una receta impresionante.

jueves, 24 de abril de 2014

Pollo con bikini

Se consigue cubriendo con papel de aluminio las partes que no queremos que se "tuesten" al sol del gratinador. Sabe a pollo como siempre pero vuestros comensales se van a dar una jartá de reír.

La madre de todos los rebozados

¿Vuestros rebozados quedan bien al instante de hacerlos pero pasados unos pocos minutos se vuelven blandos y pierden la gracia? ¿No quedan crujientes? ¿El ingrediente que rebozáis no queda jugoso y ni siquiera bien cubierto? ¿Sentís envidia de los rebozados industriales aunque no os fiáis de qué componentes llevan en realidad - con sospechas más que fundamentadas -? 
Tranquilidad, este sistema de rebozado que os propongo consigue que el ingrediente quede en su punto, ya sea vegetal o animal, se mantenga igual de crujiente en cualquier momento - incluso al día siguiente -  además de estar hecho con ingredientes naturales.

INGREDIENTES (para rebozar medio kilo de pechuga de pollo fileteada, por ejemplo) :

1 huevo
Media cucharadita de sal
1 cucharada y media rasa de harina de tempura (o mitad y mitad de harina de trigo y de maíz)
1 cucharada rasa de levadura química
Agua embotellada o con gas
Pan rallado

En primer lugar mezclamos el huevo con la harina  y la levadura tamizadas - esto es importante para que no queden grumos - y la sal. Entonces añadimos medio vaso de agua - si es con gas mejor - y batimos hasta que haga espuma. Debe de quedar una mezcla bastante líquida.

Sumergimos todos los filetes en el líquido y en un bol vertemos el pan rallado. Pinzamos uno de los filetes y lo dejamos escurrir unos segundos para a continuación pasarlo por el pan rallado de manera que quede lo mejor cubierto posible. Seguidamente volvemos a sumergirlo en la mezcla y de nuevo por el pan rallado.

Seguidamente lo freímos a fuego lento en abundante aceite vigilando que no se queme. Cuando esté dorado por un lado le damos la vuelta y listo. Quedará un rebozado rígido y crujiente que se mantendrá así aunque lo comáis al día siguiente. Además la carne quedará perfecta. 

Cuando os atreváis podréis añadir a la mezcla algunos detalles que la harán aún más sabrosa. Por ejemplo, patatas chips machacadas que volverán locos a vuestros hijos, harina de garbanzos que le darán un extraño color blanquecino pero que proporciona un sabor muy agradable, harina de avellanas o de almendras, perejil y ajo picados etc, etc.

Jambalaya de pollo

No es el nombre de una atracción de Port Aventura, aunque lo parezca. Se trata de un plato típico de la cocina cajún que como sabéis procede del sur de los Estados Unidos, es directa heredera de la cocina francesa y la importada por los esclavos africanos y se caracteriza por el empleo masivo de picante, aunque desde luego hay excepciones. El Jambalaya no es una de ellas, ya que es picante a morir. La palabra Jambalaya se puede descomponer en Jamba ala ya, donde Jamba procedería del francés Jambon (jamón), "a la" sería también francés mientras que "ya" es arroz en algunos idiomas africanos. Es decir, Jamón al arroz.

Como sabéis añadir picante en las comidas es lógico en países muy calurosos. El picante obliga a sudar y ello ayuda a refrescar por simple evaporación. Si no queréis que la Jambalaya pique tanto, reducid los niveles de pimienta y emplead chorizo dulce.

INGREDIENTES (4 personas) :

1 pollo de 1 Kg cortado como si fuera a hacerse al ajillo
400 gramos de arroz
200 gramos de tocino ahumado o jamón en taquitos (al gusto)
1 chorizo picante
1 cebolla morada tipo "Figueres"
2 latas pequeñas de pimientos morrones
Una lata mediana de tomate triturado (200 gramos)
1 litro de caldo de pollo
2 tallos de apio
2 dientes de ajo
1 hoja de laurel
1 hoja de salvia
1 ramita de tomillo
1 cucharadita de pimienta de Cayena  (al gusto, tanta como queráis)
Sal
Aceite virgen extra de oliva


En una cazuela de fondo grueso freímos en su propia grasa el tocino cortado en trocitos y el chorizo cortado en rodajas durante unos cinco minutos. Los retiramos y reservamos. Añadimos entonces un chorro generoso de aceite de oliva y doramos entonces el pollo por todos lados. Retiramos y reservamos.

En el mismo aceite añadimos la cebolla y los dientes de ajo picados, el apio cortado en rodajas, el pimiento morrón cortado en cubos y la pimienta. Cocinamos durante unos cinco minutos y entonces añadimos el pollo, el tocino, el chorizo, los tomates pelados y las hierbas aromáticas. Vertemos el caldo y llevamos a ebullición. En ese momento se añade el arroz y se deja cocer a fuego fuerte durante unos 5 minutos.  

Mientras precalentamos el horno a 180 grados y transcurridos los 5 minutos de cocción introducimos la olla tapada durante 40 minutos, de manera que quede ligeramente caldoso. 

Para los amantes del picante, un auténtico festín.

Lo dicho : un café lo cambia todo...


Para saber más cosas sobre el café :









miércoles, 23 de abril de 2014

Tortilla de humus

Una de esas tortillas fáciles de hacer y con un puntito exótico que nos solucionan una cena o una comida. Acompañándola de una buena ensalada, una receta completa.

INGREDIENTES (4 personas) :

400 gramos de garbanzos cocidos
100 gramos de bacon
5 huevos
Limón
Sal
Perejil picado
Aceite virgen extra de oliva

Lavamos los garbanzos y los aderezamos con media cucharadita de sal, dos cucharadas de aceite de oliva, y el zumo de medio limón. A continuación los pasamos por el brazo hasta obtener una pasta suave.  Mezclamos con los huevos batidos y reservamos.

En una sartén con un poco de aceite de oliva freímos los trocitos de bacon y los incorporamos a la mezcla anterior, la cual incorporamos de nuevo a la sartén donde hemos frito los trozos de bacon. Removemos bien hasta que la tortilla cuaje y lista para comer, espolvoreando por encima un poco de perejil picado.

Ya digo, acompañada de ensalada o con un poco de chorizo frito, una fiesta de primera.

Ciertamente, algunas mañanas sólo las arregla un buen café

video

Los kebaps, en el punto de mira sanitario

"Kebap" es una palabra farsi (el idioma que hablan los iraníes, palabra árabe para designar el "parsi", cambiando la "p" por la "f" ya que la primera consonante no existe en árabe) que significa "carne asada". Los llamativos cilindros de carne que se asan lentamente frente a radiadores eléctricos mientras dan vueltas se denominan "döner kebap" donde "döner" significa "giratorio". Esto es, döner kebap significa literalmente "carne asada que da vueltas". Si queréis saber más sobre este tipo de alimento, podéis visitar un antiguo artículo de "Media Hora...".
El kebap, muy popular en Turquía, se han convertido en la comida foránea rápida más consumida en Alemania, algo parecido a lo ocurrido con el cous-cous en Francia. El alto consumo ha llevado también a un incremento de la picaresca tal y como refleja este artículo publicado en "El Mundo".

domingo, 20 de abril de 2014

Mona de Pascua


Mona tradicional
Mañana lunes es Lunes de Pascua y como es tradición en muchos lugares de España los padrinos y madrinas regalarán la tradicional mona a sus ahijados. Aunque en la actualidad predominan los productos de pastelería con recargados adornos de chocolate, la mona tradicional se sigue haciendo y regalando aunque de forma bastante minoritaria. La mona tradicional consiste en un roscón o trenza dulce que llevaba incorporados huevos cocidos. Esta es la receta de la mona que realizo cada año.
Mona de Pastelería

INGREDIENTES

Medio kilo de harina de fuerza
Un vaso de leche entera (125 ml)
125 gramos de azúcar
3 huevos
2 huevos cocidos
1 yema de huevo
Un cuarto de vaso de aceite de girasol (60 ml)
25 gramos de levadura de panadería (fresca)
Canela en rama
Piel de limón

En primer lugar hervimos a fuego lento la leche con una rama de canela  y la piel de un limón (sin la parte blanca que amargaría). Retiramos del fuego y dejamos que temple, sacando los saborizantes. En ese momento añadimos el azúcar y los tres huevos batidos,  además de la levadura fresca, mezclando bien con las varillas.

A continuación incorporamos poco a poco la harina removiendo bien con una cuchara de madera. Es conveniente que tamicemos la harina antes de verterla. Se va añadiendo harina y el aceite hasta que se forma una masa elástica pero que se separa fácilmente de las paredes de la cazuela. En ese momento, aún cuando quede todavía harina por incorporar, dejamos de añadirla. En caso contrario la masa se convertiría en un "ladrillo" difícil de digerir. 

Ahora hay que dejar la masa que suba por acción de la levadura. Lo que suelo hacer es dejarla toda la noche en un sitio fresco, sin corriente de aire y cubierta por un paño de algodón, en oscuridad o semipenumbra. A la mañana siguiente habrá doblado como mínimo el tamaño (así que vigilad el tamaño del recipiente para que no desborde).

Una vez ha subido, hay que amasarla con contundencia un mínimo de media hora. a continuación algunos cocineros la dejan de nuevo que  fermente durante un par de horas, pero yo no lo suelo hacer.  Si os asusta que no quede esponjosa, hacedlo.

Alargo la masa y le doy forma de rosca grande. Cuezo los huevos duros (12 minutos) y los incrusto en la rosca cubriéndolos con un par de tiras finas de masa para que queden bien sujetos.

Precalentamos el horno a 180 grados, calor arriba y abajo. Pinto la superficie de la rosca con la yema de huevo para que quede dorada, introduzco en el horno y en principio estará hecha cuando quede subida y tostada (que no quemada !), lo cual suele tardar entre 20 y 30 minutos dependiendo del horno.

Truco : si la masa no os ha quedado demasiado esponjosa, lo mejor es cortar la rosca por la mitad para rellenarla con chocolate o cabello de ángel. Así el relleno disimulará las carencias de la masa.

Arroz con habas y bacalao

Una receta muy sencilla y gustosa, además de adecuada para la Cuaresma. 

INGREDIENTES (4 personas) :

Un vaso de 200 ml (el vaso de agua normal) de arroz bomba 
250 gramos de bacalao desmenuzado y desalado
2 Kg de habas frescas
2 vasos y medio de caldo de pescado
12 alcachofas frescas
1 cebolla morada grande tipo "Figueres"
1 pimiento verde para freír
1 diente de ajo
Medio vaso de tomate triturado
Unas hebras de azafrán
Sal
Aceite virgen extra de oliva

Antes de iniciar la cocción del arroz es conveniente preparar las verduras, concretamente las habas y las alcachofas. Sacamos las habas de las vainas y si tenemos tiempo y paciencia las pelamos hasta dejar la semilla verde. En caso contrario, lo mejor es comprar habas tipo baby cuya piel es tan fina que podemos dejarla sin que afecte al paladar.

De las alcachofas quitamos las hojas más duras y las cortamos a cuartos, para sumergirlas a continuación en agua con zumo de limón para que no se ennegrezcan.

En una paella con un chorro generoso de aceite de oliva freímos el diente de ajo, el pimiento verde y la cebolla bien picadas. Cuando la cebolla transparente añadimos medio vaso de tomate picado y dejamos hacer el sofrito hasta que tome cuerpo.  Cuando el sofrito está listo añadimos el arroz y lo pochamos durante unos cinco minutos mientras calentamos el caldo de pescado - o agua, si no disponemos de caldo - hasta que hierva. 

Añadimos un poco de sal al arroz y a continuación vertemos el caldo hirviendo. Dejamos hervir a fuego muy vivo durante unos cinco minutos y a continuación reducimos el fuego a media potencia. Es el momento de añadir la alcachofas, las habas y el bacalao desmenuzado, además del azafrán que le dará color. En veinte minutos de cocción el arroz estará listo. Si todo ha ido bien, las habas se desharán en vuestra boca como si fueran de mantequilla.




Oferta Día del Libro para "5 rutas para conocer Estambul en 5 días"



También os anuncio que en breve lanzaré la segunda parte de "5 rutas...", una recopilación de usos y costumbres de los turcos tal y como las he vivido. Así podréis saber cómo Ebru y Kemal se comprometieron, por qué Songur no se casó con el amor de su vida, cómo se casa la gente en Kadiköy, quién es Erdogan en realidad, cómo viven las mujeres en Turquía, qué sucede cuando un niño sufre leucemia en Estambul, cómo se obtienen buenos negocios en Turquía y en definitiva una guía sobre las personas que complementa la guía sobre las cosas que representa "5 rutas".

miércoles, 16 de abril de 2014

Torrijas

Las torrijas surgen del aprovechamiento del pan duro sobrante de días anteriores. Son muy sencillas de hacer, típicamente españolas, y realmente sabrosas. Además son por derecho propio el dulce típico y más fácil de hacer durante la Semana Santa.

INGREDIENTES :

1 barra de pan duro (de dos o tres días por lo menos)
1 litro de leche
100 gramos de azúcar
Canela en rama
Canela en polvo
1 peladura de limón
Aceite virgen extra de oliva

Cortamos con un cuchillo muy afilado la barra de pan en rebanadas de un dedo de ancho aproximadamente. Mientras herviremos la leche con la rama de canela y la piel de limón. Se puede añadir el azúcar pero en ese caso no controlareis la dulzor y además se tendrá que remover constantemente para que no se pegue. 

Cuando la leche hierva apagamos el fuego y dejamos reposar retirando el limón y la rama de canela. En ese momento vamos añadiendo el azúcar cucharada a cucharada (100 gramos son unas 5 cucharadas) y probando hasta alcanzar el grado de dulzor que deseemos. Esto es importante porque cuanto más dulce sea la mezcla más pesadas y empalagosas resultan las torrijas.

Cuando la leche esté tibia y ya tenga la cantidad de azúcar que deseamos cogemos las rebanadas de pan y las sumergimos en ella en un plato o fuente honda de manera que la rebanada “haga pie”. Esto es importante para que no se desmigue pero quede a la vez muy mojada. Una vez las rebanadas están suficientemente empapadas con la ayuda de una espátula las depositamos en una sartén con abundante aceite pero no demasiado caliente de manera que prácticamente no burbujee. Cuando consideramos que la cara inferior está frita le damos la vuelta con cuidado de no romper la rebanada. En cuestión de dos o tres minutos debería estar lista, obteniendo un color dorado que nunca muy oscuro. Absorbemos el aceite sobrante en un papel de cocina adecuado y espolvoreamos con azúcar y canela en polvo.