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jueves, 24 de diciembre de 2015

Pechugas de pollo rellenas de queso provolone

La idea de este plato es combinar el sabor del pollo con la del queso derretido provolone. El resultado es una pechuga rebozada crujiente por fuera y blanda por dentro.


INGREDIENTES :

1 pechuga de pollo entera deshuesada por comensal
200 gramos de queso provolone (para 4 pechugas)
Harina de trigo
Pan rallado
1 huevo
Sal
Pimienta negra molida
Orégano
Aceite virgen extra de oliva


En cada pechuga hacemos cortes transversales por el lado "abombado" de la misma. Con cuatro o cinco será suficiente. Cortamos trozos rectagulares de provolone, los untamos de orégano y los incrustamos en las pechugas. Salpimentamos. Enharinamos las pechugas con harina de trigo mojándolas a continuación con huevo batido con cuidado que el queso no se salga de las ranuras practicadas. Finalmente las untamos pan rallado. En un sartén con abundante aceite de oliva las freimos por el lado plano, esto es, que el lado que contiene el queso quede hacia arriba. Salpimentamos de nuevo. Sólo pretendemos dorar ligeramente la pechuga y para conseguir esto por el lado que no toca la sartén emplearemos una cuchara con la que regaremos con aceite caliente el lado de los cortes ya que no podemos darle la vuelta. Cuando toda la pechuga adquiere una coloración amarillenta-tostada muy ligera la sacamos y reservamos. El queso estará intacto y la pechuga semi-cruda, es normal.


Ahora cogemos las pechugas y las metemos en el horno que previamente hemos precalentado a 190 grados. Las mantenemos durante media hora y ya están listas para ser consumidas. Para los más osados : servir con un poco de mermelada de arándano, frambuesa o fresa. Los menos : espárragos o bróccoli cocidos.

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